La liberación sexual en los felices años 20

La liberación sexual en los felices años 20

Los Felices Años 20 es la denominación que históricamente se le ha dado al período que va desde que termina la I Guerra Mundial hasta el Crack del 1929, que daría paso a la Gran Depresión.

Después de la Gran Guerra, EEUU y Europa fueron objeto de un crecimiento económico sin precedentes en la historia. Comienza sobre todo, a partir de 1922, en EEUU y un poco más tarde contagió a Europa. Esta prosperidad benefició a toda la sociedad e hizo que se generara una burbuja especulativa que provocaría el llamado  Jueves Negro, y  la llegada del Crack del 29.

Pero el aspecto que nos interesa de este periodo de entreguerras, no es tanto la situación de bonanza económica, si no su clara consecuencia en las costumbres sociales de la época, que cambiarían para siempre y que define nuestra sociedad actual.

La historia nos da pistas sobre la evolución de nuestra sexualidad. En la obra Mi tío Oswald, de Roald Dahl, se detalla muy bien este despertar sexual que tiene como caldo de cultivo estos años de desenfreno económico. El sexo sin tabúes comienza en 1919 y se prolonga durante los felices años veinte, considerado uno de los periodos de mayor libertad sexual de la historia moderna. Es entonces cuando comienza la liberación sexual de la mujer, gracias a la generalización del uso de métodos anticonceptivos. Las chicas empiezan a enseñar las piernas, a beber, fumar, bailar. Aparece el charleston, el baile más popular en esos años, y en el que las chicas se contonean de manera claramente provocadora.  Por primera vez en la historia, se democratiza el concepto de tiempo libre que pasa a ser común entre las clases obreras, con poder adquisitivo ahora, como para ir a espectáculos. Se empieza a valorar el tiempo que se dedica a la familia y el número de hijos se empieza a reducir.  Los espectáculos de masas (cine, deportes, cabarets, teatro), el interés por la alta costura, las nuevas corrientes musicales (jazz, charleston, blues) se convirtieron en objetos de consumo y alimentaron a toda una industria que hasta entonces no había sido significativa (Hollywood, discográficas, moda, etc).

También es en estos años que se extiende el sufragio universal en casi todos los países europeos, en los que la mujer también puede votar (excepto en España, que no lo logrará hasta 1931, con la II República y se perderá con la dictadura).

En uno de los pocos estudios históricos sobre la sexualidad estadounidense, Intimate matters (Asunto íntimos), de John D. Emilio y Estelle B. Friedman,  describe el contexto muy bien: “La sociedad americana se movía en los años veinte hacia una expresión erótica de liberalismo sexual: un renovado conjunto de creencias desligaba la actividad sexual de su función procreadora, afirmaba el placer heterosexual como un valor en sí mismo, definía la satisfacción sexual como un componente de la felicidad personal y del matrimonio y relajaba la relación entre expresión sexual y matrimonio, dando espacio a la juventud a experimentar como parte de su preparación para el estatus de adulto”.

Fuente: Wikipedia y ElPais.es

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