Una historia muy afrodisiaca (2ªparte)

Una historia muy afrodisiaca (2ªparte)

Como comentábamos en el post anterior, los primeros afrodisíacos se tomaron de plantas que tenían formas que recordaban a los genitales humanos, tanto masculinos como femeninos. La mandrágora, cuya raíz tiene forma de pene, ha sido y sigue siendo considerada por muchos afrodisíaca. Incluso existía la creencia popular que, cuando un hombre era ahorcado eyaculaba. El lugar dónde ese semen caía crecía la mandrágora.

En la Edad Media, se creía que comer un plato lleno de cebollas aseguraba al sujeto que lo comía una erección prolongada y una gran cantidad de esperma. Estas propiedades eran compartida por otros vegetales con forma de testículo también, como el rábano, el nabo o el ajo. Frutos que contenían muchas semillas como los higos o la granada, eran prescritos para los que querían una amplia descendencia.

Son muchas las historias que circulan sobre Casanova, uno de los amantes mas famosos de la historia. Casanova tenía un secreto: confiaba en las propiedades afrodisíacas del chocolate caliente. Se ha demostrado que el consumo de chocolate provoca el aumento en la producción de feniletinamina, sustancia que está relacionada con el amor. Según la teoría propuesta por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York  la producción de feniletilamina en el cerebro, puede desencadenarse por eventos tan simples como un intercambio de miradas, un roce o un apretón de manos, sugiriendo además que el cerebro de una persona enamorada contiene grandes cantidades de feniletilamina. Además, se la considera responsable del las sensaciones que acompañan al estado de enamoramiento. Parece ser además un precursor de la dopamina que es la substancia responsable de las sensaciones del amor romántico según la teoría de la Dra Helen Fisher.

Casanova también creía en el poder afrodisíaco de una ensalada de huevos, con una salsa muy especial. Esta salsa se preparaba dos semanas antes de usarse y tenía salvia, hierbabuena, pimienta negra, cebolla y vinagre. Según él, una ensalada de seis huevos con esta salsa le permitía maratones amorosos. También formaban parte de su dieta afrodisíaca las ostras, el caviar o las trufas.

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