El arte tradicional indio se ha caracterizado por su sensualidad, que impregna toda su cultura, e incluso su gastronomía, picante como pocas. Sólo hemos visualizar la cultura en nuestra mente y lo primero que se nos viene a la mente son sus sensuales vestimentas, sedas, velos; las figuras retorcidas en posturas imposibles del archifamoso Kamasutra o la variante tántrica del Hinduismo. Todo ello forma parte de la sexualidad hindú, en la que lo femenino y lo masculino están llenos de movimientos desbordantes en sus cuerpos. Todas las figuras, incluidos animales y plantas ornamentales , llevan esa cierta impronta sensual. Tocados, brazaletes, ajorcas, tienden a ser interpretados como pliegues de la carne. La curva domina el trazo indio.
Uno de los ejemplos de esta manifestación artística, son las figuras eróticas del templo de Khajuraho, situado en una pequeña localidad situada en el estado de Madhya Pradesh en la India. El conjunto de Khajuraho lo forman varios templos, y se construyeron en un espacio de tiempo de unos cien años, entre el 950 y el 1050.
Los historiadores no tienen claro el significado por el que los templos se decoraron con diversos motivos eróticos. Algunos creen que la decoración tenía un motivo educativo: enseñar el Kamasutra a los más jóvenes; para otros, los templos son un homenaje al matrimonio entre Shivá y Párvati. También existe la teoría de que las esculturas representando a amantes servían de protección, ya que ahuyentaban a los malos espíritus y a los rayos.
Lo que sí se tiene claro es que, en la cultura hindú, el arte erótico es una disciplina muy difundida y no está envuelto en los tabúes que el mundo occidental sostuvo –y aún sostiene– durante siglos. Según la concepción hinduísta, los sentidos son la vía para alcanzar la meta espiritual, y por eso el amor físico es la forma de alcanzar un estadio superior, pero no desligado de lo terrenal. El arte erótico utiliza lo sensual como el camino para lo espiritual. Para que la mente alcance un estado de emoción absoluta que se queda más allá del individuo y las construcciones del tiempo, es necesario que los sentidos se encuentren completamente alerta. La vía para alcanzar este objetivo espiritual es hacer el amor, considerado un rito divino. Este rito será la expresión máxima de los sentimientos físicos y emocionales y por lo tanto, el amor físico es una vía natural para adquirir conocimiento divino.
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[...] Khajuraho, la sensualidad del arte hindú [...]