Las costumbres de la sociedad romana siempre ha causado una fascinación en esta humilde persona. No sé si es por esa profunda dualidad en los matices que presentaba. Fueron capaces de avances tecnológicamente abrumadores para la época, tanto en sistemas de riego como en construcción de pantanos y acueductos, pero también de sacrificios humanos por diversión.
Uno de los mayores logros de esta cultura fue el conseguir tener unos caminos permanentemente transitables que llegaron hasta los puntos más alejados del imperio. El método utilizado en la construcción del camino, se adaptó a la naturaleza del subsuelo y a la disponibilidad local de materias primas, tanto en el desierto como en le pantano. Las técnicas para mejorar el rendimiento de la agricultura (el del riego, el drenaje y la recuperación de tierras), aseguraron un adecuado abastecimiento de víveres que hizo aumentar las poblaciones urbanas.
La sociedad romana estaba regida por unas normas de conducta y una ética muy determinadas. El sexo fuera de la pareja era algo absolutamente normal, y un hombre podía mantener relaciones sexuales con su esposa en casa, con un hombre en los baños o con una prostituta en un burdel. Sólo se les exigía mantener el control sobre las situaciones.
Para una romana el matrimonio era más un estatus social que otra cosa, y no influía para nada en la costumbre aceptada de que un hombre casado podía tener todas las relaciones sexuales que quisiera.

En Roma se tenía la firme creencia de que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional y se consideraba algo ridículo. Un beso en público de un matrimonio resultaba algo escandaloso y sin embargo las mujeres casadas podían recibir visitas de amigos libremente.
El ciudadano romano recurre al sexo como realización personal, ya que consideraban el placer el valor esencial ante el que los demás valores se sometían. El adulterio y el divorcio eran algo muy común en la sociedad romana, como ya preconizara Ovidio en El arte de amar.
La homosexualidad no estaba mal vista en el marco de la sociedad romana. De hecho, se tienen múltiples referencias sobre las relaciones homosexuales mantenidas por muchos emperadores. Estas relaciones mantenían unas reglas muy precisas, en la pareja homosexual, siempre existía un amo y un sometido, siendo estos últimos generalmente jóvenes de clase social inferior o esclavos.
Los ciudadanos con más poder y más esclavos podían destinar una parte de estos para el sexo, independientemente de la edad que tuvieran y de su sexo. La esclavitud es uno de los motivos de la libertad sexual atribuida al mundo romano.
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