Serie Arte y Erotismo: El Bosco

Serie Arte y Erotismo: El Bosco

El s. XVI significa el perfeccionamiento y la amplificación de las instancias renacentistas. Así, en el ámbito de la pintura de argumento erótico, se identifican características peculiares, como la obscenidad, que tuvieron paralelo en el siglo anterior.

Una de las obras más interesantes e inquietantes de este siglo es el Tríptico de las Delicias de El Bosco. En esta obra, El Bosco satiriza el mundo de su época con un agudo sentido crítico, por medio de  visiones oníricas repletas de seres monstruosos. Sin embargo, su obra está cargada de una intención moralizante propia de la época, en la que el pecado es omnipresente.

Hoy analizaremos esta obra cerrada y su lateral izquierdo.

Tríptico cerrado

En su parte exterior, se ve representado un globo terráqueo que alude a la Creación del Universo. La tierra aparece dentro de una esfera transparente que algunos interpretan que simboliza la fragilidad del mundo.

Solo hay formas vegetales y minerales, no hay animales ni personas y está pintado en tonos grises, blanco y negro, lo que se corresponde a un mundo sin el Sol ni la Luna.

Tradicionalmente, la imagen que muestra el tríptico cerrado se ha interpretado como el tercer día de la creación. El número tres era considerado un número completo, perfecto, ya que en sí mismo encierra el principio y el fin.

En la esquina superior izquierda, aparece una pequeña imagen de Dios, con una tiara y la Biblia sobre las rodillas. En la parte superior se puede leer la frase, extraída del salmo 33, IPSE DIXIT ET FACTA S(U)NT / IPSE MAN(N)DAVIT ET CREATA S(U)NT, que significa «Él lo dijo, y todo fue hecho. Él lo mandó, y todo fue creado».

El tríptico cerrado: La Creación del mundo, óleo sobre tabla, 220 x 195 cm.

El tríptico cerrado: La Creación del mundo, óleo sobre tabla, 220 x 195 cm.

Panel izquierdo: El jardín del Edén

Visión idílica del jardín del Edén. Abajo Adán y Eva son creados por un juvenil Dios junto a un curioso árbol prohibido. La fuente de la vida domina la obra desde el gran lago central, del que surgen reptiles hacia una caverna con forma de rostro humano. Los animales retozan alegremente por toda la escena. Arriba numerosas aves salen de unas cuevas.

Sin embargo, en lo que a primera vista parece el típico Edén, si se observa detenidamente El Bosco incluyó distintos elementos que  irrumpen en el idílico escenario. Hay animales que se enfrentan unos con otros: un león derriba a un ciervo y se dispone a comerlo, un extraño bípedo es perseguido por un jabalí, un leopardo lleva en la boca un ratón, un ave devora una rana. Son señales ajenas a la paz paradisíaca que suelen interpretarse como aviso de pecado.

Entre los elementos alquímicos, están el dragón de tres cabezas que sale del estanque y el huevo rocoso, mansión de cuervos. El centro exacto de la composición lo da la fuente de la vida, extraño monumento gótico que recuerda algunas concreciones del fondo marino, con su artilugio mineral-vegetal: tiene en lo alto la media luna (símbolo diabólico en la época), en el centro del disco de la base, un ojo con una lechuza acurrucada, para algunos alusión sexual a la multiplicación de la especie.

Panel Izquierdo interior de El Jardín de las Delicias, El Bosco, 1503-1505

Panel Izquierdo interior de El Jardín de las Delicias, El Bosco, 1503-1505

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1 comentario »

  1. [...] entrega del análisis de una de las obras maestras de la pintura del s. XVI, el Tríptico de las Delicias de El Bosco. En esta obra, El Bosco satiriza el mundo de su época con un agudo sentido crítico, [...]

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