El culto al falo (II): Grecia

El culto al falo (II): Grecia

En Grecia , al igual que en Egipto, también los genitales humanos gozaron de su homenaje y el falo se convirtió en un símbolo religioso. Fue ensalzado en vasijas y pinturas, mediante canciones y bailes. Estaba incluido en el vestuario de los actores y las procesiones fálicas eran muy habituales incluso en las fiestas estatales en las que sátiros y silenos llevaban en ellos  rígidos miembros masculinos como símbolos de una causa sagrada.

En el culto a Afrodita y a Atenea también se el concedía al pene una especial significación, al igual que en la festividad de la Arreforia (festividad ática del mes de Esciroforión, de mayo a junio) o en la de Haloa, fiesta de carácter orgiástico dedicada a Démeter en el solsticio de invierno.

Hermes, dios pastor, llevaba por atributos principales el carnero y el falo, es decir, los símbolos de la fecundidad y del poder generador, y esto explica también la asociación de Hermes y del carnero a los misterios de la madre de los dioses. El Hermes fálico pudo ser interpretado por los hierofantes como el principio macho, como la virtud fecundadora que busca con avidez la unión con Perséfone, el principio femenino, para cumplir la obra de la generación en la naturaleza. Decharme cree que esta concepción no es bastante para justificar el origen del carnero y del falo como atributos del Hermes, sino que dicho origen debe buscarse en las supersticiones de los pastores arcadianos, para los que Hermes era un genio bienhechor que velaba por la propagación y conservación de sus ganados.

Como ídolo especifico de la fertilidad y la fuerza generadora de vida, se adoró a Príapo, en el que, con el tiempo, se acabó unificando todos los cultos fálicos y llegó a ser adorado en Grecia, Roma y todo su imperio y hasta en Asia Menor. Hijo de Dionisos y Afrodita, era el protector de los jardines, campos y hogares. Todos los terrenos húmedos que producían exuberante vegetación, los vegetales y los jardines, estaban colocados en Grecia bajo la protección de las obscenas imágenes de Príapo.  Su animal sagrado era el burro, proverbialmente lascivo y a menudo se encontraba en la entradas de las casas para invocar a la fortuna. Las vírgenes y las matronas, para volverse fértiles montaban sobre su miembro erecto, descomunal y rojizo…

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